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La Liga de la Leche es una organización no gubernamental, sin fines de lucro, religiosos o políticos, que promueve y apoya la lactancia materna con un estilo de crianza que valora la maternidad y paternidad.

El resultado de esta práctica, se traduce en grandes beneficios para la salud físic a y emocional de la familia.

La Liga de La Leche - La Leche League International- en USA y con presencia en más de 85 países, fue fundada en 1956 y es la organización más antigua y grande en su género.

Cuenta con un consejo consultor profesi onal formado
por más de 50 especialistas en pediatría, obstetricia, nutrición, psicología administración y derecho.

La Leche League International tiene status de Organismo No Gubernamental
(ONG) en la Organización de las Naciones Unidas.

lunes, 21 de junio de 2010

Nutrición Materna Durante la Lactancia

LA ALIMENTACIÓN DE LA MADRE QUE AMAMANTA
Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 18 Numero 2 Año 2006

A lo largo de la historia conocida de la humanidad, tabúes y reglas especiales de alimentación han sido relacionados con los períodos de embarazo y lactancia.

Algunos sociólogos e historiadores, piensan que lo anterior puede ser inclusive una de las causas de la reducción de la lactancia en el siglo XX. En efecto, se creía que al no respetar esos tabúes y reglas, se corría el riesgo de que la leche materna se convertiera en tóxica para el bebé. Teniendo en cuenta lo anterior, resulta entendible que las madres se hayan visto tentadas a no amamantar a sus hijos, confiadas en los profesionales de salud, quienes empezaron a mostrar un sustituto, aparentemente tan bueno como la leche materna y que no exigía el cumplimiento de esos tabúes y reglas.

Lo cierto es que no es necesario para una mujer que amamanta tener una alimentación particular. De acuerdo con uno de los conceptos de la Liga de La Leche, “una buena alimentación significa una dieta variada y equilibrada, compuesta por alimentos servidos en el estado más próximo a su estado natural”. Lo anterior es aplicable independientemente de si se está amamantando o no, y cubre una amplia gama de regímenes alimenticios.

Dicho lo anterior, y de acuerdo con una gran cantidad de testimonios, el período de lactancia es muchas veces la ocasión perfecta para el cambio en la dieta: ya sea porque algunos alimentos parecen generar reacciones indeseables en el bebé (cólicos, alergias…), o porque hay una toma de conciencia acerca de los beneficios de mejorar la alimentación de la familia, que habrán de redundar en todos sus miembros.

En todo caso, aún teniendo en cuenta que la leche materna, inclusive la de la madre que se nutre mal, es el mejor alimento para el bebé, estudios recientes parecen indicar que el tipo de alimentación de la madre tiene, efectivamente, consecuencias en su salud. Queremos, en lo que sigue, presentar esos estudios, con el fin de que cada una de las madres pueda tomar una decisión realmente informada.

Ideas que dificultan amamantar

Durante el embarazo y la lactancia la mujer recibe todo el tiempo consejos nutricionales. Algunas personas le dirán que tiene necesidad de consumir cierto tipo de alimentos para producir la cantidad de leche adecuada; otras le advertirán acerca de la posibilidad del rechazo del seno por parte del bebé, debido al consumo de algunos alimentos; y otras, inclusive, le afirmarán que ciertos alimentos pueden ser malos para el bebé o reducir su producción de leche. ¿Cómo manejar toda esta información?

Los años de experiencia al lado de madres que amamantan en el mundo entero han mostrado a las Líderes de la Liga de La Leche que la mejor dieta durante el período de lactancia, no es ni compleja ni costosa. No necesita largas y complicadas preparaciones, ni implica la renuncia a los alimentos preferidos o a los que se consiguen en el mercado cercano, ni impone el consumo de ciertos alimentos raros en grandes cantidades. De hecho, la mejor manera de alimentarse en este período, puede variar de una persona a otra, según sus preferencias.

Una dieta sana ofrece muchas ventajas que van más allá de las que están directamente relacionadas con la madre y su bebé. La familia completa, incluido el bebé que pronto comerá con todos, puede aprovechar la ventaja de contar con unas buenas costumbres alimenticias.

En los últimos años las investigaciones han confirmado que la mujer produce la leche necesaria para alimentar y desarrollar a su bebé, aunque algunos nutrientes no hagan parte de su alimentación diaria. De hecho, hay muy poca diferencia entre la leche de la mujer en buena salud y la de la mujer mal alimentada.

Si, por ejemplo, la dieta de la madre es pobre en calorías, su organismo suministrará aquellas que hacen falta, gracias a las reservas adquiridas durante el embarazo o inclusive antes. A menos de que haya una razón fisiológica relacionada con una débil producción de leche, una mujer que amamanta está en capacidad de producir suficiente leche para su bebé, independientemente de lo que coma.

En el mundo entero, la dieta de la madre que amamanta es objeto de atención particular. Numerosas culturas establecen un vínculo directo entre esa dieta y la leche que produce para su bebé, por lo que resulta entonces fácil entender el porqué de la cantidad de recomendaciones y tabúes alrededor de la alimentación de la mujer que amamanta. Algunas de esas ideas están sustentadas, otras son expresiones culturales y algunas de ellas son supersticiones.

En ocasiones la madre que amamanta está tan agobiada con los tabúes y obligaciones concernientes a su alimentación, que la lactancia por largos períodos le resulta demasiado complicada. Desafortunadamente, la mayoría de las veces esas supuestas reglas no están realmente justificadas. La lactancia es una etapa normal en la vida reproductiva de una mujer, durante la cual, como en todas las otras etapas de su vida, su dieta debería ser sana, equilibrada y adaptada a lo que encuentra en su medio, teniendo en cuenta un eventual problema de salud.

La alimentación óptima

El régimen óptimo para una mujer que amamanta es simplemente el más sano para todos los seres humanos. La mayoría de nosotros tenemos hábitos alimenticios diarios que no son los “ideales”, pero que son en todo caso, lo suficientemente buenos como para aportarnos la cantidad suficiente de nutrientes necesarios. Una mujer que no sea estricta con lo que come, puede tener éxito la lactancia. De cualquier manera, es importante entender que una buena nutrición ayuda a la madre a conservar una buena salud.

En el mundo entero, la impresionante cantidad de mujeres que amamanta está lejos de observar una dieta “perfecta”, al menos por momentos. La noción de dieta “perfecta”, varía según la familia, la cultura, la situación económica, la estación y la religión. Aún así, casi siempre en el mundo entero y en diferentes épocas de la historia, inclusive en los casos en los que la comida ha faltado, las madres han producido leche que les ha ayudado a sus bebés a crecer y a desarrollarse bien.

En pocas palabras, una dieta sana para la mujer que amamanta así como para la gran mayoría de las otras personas, se caracteriza por ser variada, equilibrada y natural.

Una alimentación variada comprende diversos grupos de alimentos sin excluir ninguno. Inclusive en los casos de alergias o intolerancias a ciertos alimentos, una dieta compuesta por diferentes tipos de alimentos, que varían de una comida a otra, de un día a otro y de una época del año a otra, contribuye con la reducción de las reacciones que pueden ser generadas por el consumo repetido de una gran cantidad de un alimento en particular.

Los principales grupos de alimentos que deben ser incluidos en la dieta diaria son:

· legumbres y frutas frescas, de preferencia las que estén en cosecha, de todo tipo, crudas o cocinadas;

· diferentes cereales (trigo, arroz, maíz, cebada, avena, mijo…), preferiblemente no refinados y en diversas presentaciones: granos enteros o molidos, sémola, harina, así como sus productos derivados, como el pan y las pastas;

· proteínas animales (productos lácteos, huevos, carne, pescado) y/o leguminosas (lentejas, judías, soya);

· grasas en pequeñas cantidades, especialmente provenientes de aceites vegetales prensados en frío y no calentados.

Una alimentación equilibrada consiste en consumir diversos alimentos de cada uno de estos grupos y en formas distintas: escoger variedades diferentes de frutas y verduras, preparar los alimentos en formas variadas… Algunas vitaminas y ciertas proteínas se absorben mejor en presencia de otras vitaminas o de ciertos minerales. Por ejemplo, el hierro se absorbe mejor en presencia de vitamina C.

Por el contrario, el exceso de algunos alimentos puede ser nefasto.

¿“Natural”?

La palabra “natural” puede tener numerosos significados.

Frescura: los alimentos frescos tienen mejor sabor, contienen más vitaminas y presentan menos riesgos de estar oxidados (rancios), o dañados debido a malas condiciones de almacenamiento. Mientras menor sea el tiempo que transcurre entre la recolección y el consumo de las frutas y las verduras, entre la producción y la utilización de la harina o el aceite, mayor es la posibilidad de que el alimento sea sano.

Ausencia de aditivos: conviene limitar la cantidad de aditivos. El uso de conservantes prolonga la cantidad de tiempo de almacenamiento, algunas veces simplemente desconociendo el proceso natural de deterioro. El producto alimenticio fresco siempre tiene mejor calidad nutricional que aquel que es conservado. Los perfumes y los colorantes son utilizados para mejorar el olor y el aspecto del alimento en el proceso de preparación, condicionamiento, transporte, presentación, venta y consumo. Algunos colorantes son de origen vegetal y generalmente no presentan problema. Los colorantes artificiales pueden provocar una hipersensibilidad y otros problemas similares. Otro tipo de aditivos son usados para aumentar la suavidad, lo crujiente o el sabor.

Alimentos enteros. Los alimentos enteros han pasado por una mínima cocción y conservan todos sus nutrientes. Tenemos la costumbre de comer pan y pastas fabricados con harina blanca, que se obtiene luego de la eliminación del germen y la cáscara del trigo, arroz blanco desprovisto de la cáscara, azúcar y sal blancas refinadas, aceites refinados por procesos técnicos y químicos. Numerosos ácidos grasos contenidos en aceites refinados y en las margarinas están presentes bajo una forma que nuestro organismo no puede utilizar. El azúcar y la harina blancos nos dan calorías, pero muchos de los demás nutrientes se pierden. La gran mayoría de los alimentos producidos con estas harinas están enriquecidos con pequeñas cantidades de nutrientes (generalmente vitaminas) que se pierden al momento de ser refinados. Hemos también empezado a entender la importancia, para la salud de nuestro sistema digestivo, de la fibra, generalmente retirada con la refinación.

Poco o nada de contaminantes: una vez los alimentos son producidos de manera en que se eliminan o limitan los pesticidas, los insecticidas y los abonos químicos, pierden su carácter de naturales. El respeto por las estaciones, el conocimiento de las técnicas y los fenómenos naturales, pueden ser un gran recurso en el esfuerzo por reducir el uso de productos químicos y los daños debidos a causas naturales (contaminaciones de microbios o parasitarias por ejemplo). Dado que los pesticidas y los otros productos químicos se concentran en la grasa de los animales que comen esos alimentos la alimentación de ellos es igualmente importante. Para los productos animales y vegetales, una certificación de agricultura biológica contribuye a la certeza de que los contaminantes han sido reducidos al máximo. La reducción del consumo de grasas animales y carnes rojas permite reducir inclusive aún más el consumo de este tipo de sustancias.

¿Cuántas calorías adicionales?

La cantidad de calorías que una mujer necesita depende de su grasa corporal y de su nivel de actividad. Normalmente se aconseja a las mujeres que amamantan consumir alrededor de 500 calorías complementarias por día (en comparación a su dieta anterior al embarazo), pero las investigaciones recientes indican que esto podría ser un poco excesivo para ciertas mujeres, e insuficiente para otras.

La mayoría de las mujeres que amamantan necesitan aumentar, aunque sea en grado mínimo para algunas, no solamente la cantidad de calorías que consumen, sino también la cantidad de nutrientes contenidos en su dieta, con el fin de satisfacer las exigencias adicionales relacionadas con la fabricación de la leche. Si la dieta es equilibrada y variada, el aumento de las calorías estará acompañado automáticamente de un aumento de todos los otros nutrientes. La mayoría de las mujeres tiene sobrepeso al final del embarazo. Esos kilos de más serán usados durante la lactancia, lo que exime la dieta diaria de cubrir la totalidad de las necesidades nutricionales.

Si bien el proceso de fabricación de leche materna no se ha entendido totalmente aún, está claro que no necesita de mucha energía. Se ha demostrado que, durante la lactancia, el metabolismo de la mujer se vuelve más eficiente frente al consumo de calorías y de minerales.

¿Cómo variar la alimentación?

Existe una gran cantidad de libros de cocina que proponen ideas para utilizar nuevos tipos de alimentos y para variar la preparación de los alimentos comunes. Se pueden ensayar nuevos cereales, nuevas frutas y verduras, nuevas fuentes de proteínas, experimentar nuevas técnicas de cocina y combinaciones. ¡El único límite es la imaginación!

¿Es necesario consumir algunos alimentos?

Una mujer que amamanta no tiene la necesidad de consumir alimentos específicos para asegurar o aumentar su producción de leche. Lo que determina la cantidad producida es la succión del bebé. El organismo de la madre usa una combinación de todos los alimentos absorbidos y los completa con los nutrientes almacenados para fabricar la leche que da a su bebé. Esto significa que la leche materna se fabrica cada vez siguiendo el mismo proceso, que termina en una composición prácticamente constante.

Si la dieta de la madre es inadecuada, su organismo lo compensa. Si se nutre mal, su organismo debe suministrar los nutrientes faltantes de su dieta para la fabricación de la leche. Se ha comprobado que inclusive en los casos cercanos a la desnutrición en los países pobres, la leche que producen las mujeres satisface las necesidades del niño, que crecerá correctamente si es amamantado a libre demanda.

No existe entonces un alimento que la madre deba obligatoriamente comer, sobre todo si no está habituada o no le gusta. Los nutrientes contenidos en un alimento pueden ser suministrados por otros alimentos. Si una madre prefiere no consumir un alimento que contiene un nutriente importante, puede ingerirlo comiendo uno o más alimentos distintos.

¿La leche cambia según la dieta de la madre?

Algunos ingredientes de la leche materna están presentes en una proporción constante en todas las lactadas, cualquiera que sea la madre. Otras, pueden variar en función de la dieta materna. Sabemos por ejemplo que la naturaleza de las grasas presentes en la leche está directamente ligada con las grasas consumidas por la madre. La proporción de la grasa en la leche puede variar igualmente, pero en términos generales, el niño recibe las calorías que necesita (las madres que tienen una leche muy rica en grasas fabrican generalmente menos leche y, las madres que tienen leche pobre en grasas fabrican generalmente una mayor cantidad).

La lactancia a libre demanda garantiza que el bebé reciba todo lo que necesita durante el día para ser sano y crecer bien.

Los niños adquieren progresivamente los hábitos y preferencias alimenticias de la familia. El bebé empieza a habituarse antes del nacimiento a través del líquido amniótico, y después a través de la leche materna. Nuestras preferencias alimenticias son en buena medida determinadas por nuestra cultura; los alimentos considerados en algunas culturas como inapropiados o nefastos para la madre que amamanta, son considerados en otras como parte normal y sana de su dieta.

¿Es necesario tomar leche para producir leche?

Los seres humanos son los únicos mamíferos que consumen leche de otros mamíferos. Ningún otro mamífero consume leche después de la tierna infancia. Los otros mamíferos adultos no toman leche y, sin embargo todas las hembras producen leche adaptadas a las necesidades de sus pequeños. Obtienen todos los ingredientes necesarios a través de su alimentación.

Es útil recordar que muchas culturas no usan la leche, ya sea en forma líquida o como productos lácteos. En algunos idiomas la palabra leche significa únicamente leche humana, y la noción de leche de otra especie de mamífero es completamente nueva para esas culturas.

En nuestra cultura occidental, la leche y el queso son una parte importante de la dieta de muchas personas. Otras los obvian totalmente. De todas formas, es inútil introducir estos alimentos en la dieta o aumentar su consumo, sobre todo si a la madre no le gustan o no los tolera.

¿Y el calcio?

Todos los mamíferos adultos, incluidos los humanos, obtienen de su alimentación calcio suficiente para cubrir sus necesidades, inclusive si no consumen leche después de sus primeros años de vida.

El calcio es un ingrediente importante en una dieta equilibrada. Para muchas personas la leche de vaca y los productos lácteos son fuentes de calcio. Pero existen muchas otras buenas fuentes de calcio, como:

· la leche de cabra o carnero, y sus quesos;

· el pescado en conserva como el salmón, en el que las espinas se ablandan en el curso del tratamiento y se vuelven consumibles.

· la pasta de anchoas, hecha con anchoas enteras, contiene igualmente mucho calcio;

· los cereales y harinas completas;

· las verduras verdes con hojas;

· las almendras y otras nueces, los frutos secos como los higos, que de todas maneras se deben consumir con moderación pues son ricos en calorías.

Algunos alimentos que tradicionalmente se recomiendan en diferentes partes del mundo a las madres que amamantan son igualmente ricos en calcio. El cocido de pollo es un ejemplo, debido a su larga cocción que debilita los huesos del animal. En diferentes partes del mundo donde los productos lácteos hacen poca parte o nada de la alimentación tradicional, existen otras fuentes vegetales o minerales que enriquecen la dieta en calcio. Por ejemplo:

· las semillas de sésamo que se pueden consumir enteros en forma de tahine (mantequilla de sésamo), de gomasio (granos de sésamo molidos mezclados con un poco de sal), o agregados a muchos platos. Estos granos deben ser bien masticados o triturados con anticipación con el fin de facilitar la absorción del calcio por el organismo;

· el tofu o queso de soya muchas veces coagulado a través de una sustancia rica en calcio;

· las tortillas a base de maíz con limón verde son una buena fuente de calcio en la dieta mexicana;

· cierto tipo de algas (legumbres marinas como el wakame, los productos fermentados (miso) y los sasonadores como el tamari y la salsa de soya pueden también contribuir al enriquecimiento de nuestra dieta en calcio y en muchos otros minerales importantes para la mujer que amamanta.

¿Cuánto hay que beber?

En general, es bueno beber de acuerdo con la sed. Generalmente, la orina clara es signo de que se está bebiendo suficiente. Muchas madres tienen sed mientras amamantan, sobre todo al principio. Es buena idea tener un vaso de agua al alcance de la mano a la hora de amamantar. Pero es inútil beber más de lo necesario, ya que esto no aumenta la producción de leche.

Para muchas mujeres, las tizanas y las infusiones son una manera agradable de aumentar su consumo de líquidos. A pesar de las creencias según las cuales algunas plantas pueden aumentar la producción de leche, se ha establecido que ésta alcanza su máximo nivel únicamente si el bebé desocupa el seno regularmente y a libre demanda. Un exceso de tizanas e infusiones puede perjudicar a la madre y al bebé, por lo que hay que consumirlas con precaución.

Como para cualquier otra bebida, conviene evaluar la cantidad y el tipo de sustancias que contiene (carbonatos, azúcar, estimulantes, edulcorantes, colorantes), y sus efectos en la madre y el niño.

¿Y el hierro?

La leche materna contiene una pequeña cantidad de hierro, fácilmente asimilable por los bebés. El nivel de hierro en la leche es muy estable, y por lo tanto independiente de las variaciones en la dieta de la madre y de sus reservas. El hierro se encuentra en la carne, las judías, las verduras verdes, los cereales completos y algunas frutas secas.

Una ventaja importante de la lactancia, y sobre todo de la lactancia a libre demanda, es que el ciclo menstrual de la madre no se reestablece hasta después de algunos meses, lo que le permite a la madre conservar el hierro que de lo contrario perdería cada mes.

¿Se puede tener una dieta vegetariana?

Una dieta vegetariana que contenga algunos productos animales derivados, como la leche, los derivados de la leche o huevos, es generalmente equilibrada. Las mujeres que no consumen carne pero consumen productos lácteos o huevos, no tienen problemas en la lactancia.

Con una dieta que no contenga ninguno de estos alimentos (como el vegetalismo y algunas dietas macrobióticas), la madre debe asegurarse de consumir vitamina B12 de una manera o de otra. Muchos vegetarianos usan complementos alimenticios para la vitamina B12.

Las investigaciones han mostrado que la leche producida por madres vegetarianas, contiene menos contaminantes ambientales (tales como los PCB) que la leche de las otras madres. Estas sustancias son almacenadas principalmente en los tejidos grasos; las dietas vegetarianas comprenden generalmente menos grasas que aquellas que se componen de productos animales.

¿Perder peso?

Muchas mujeres desean recobrar su peso de antes del embarazo lo más pronto posible después del alumbramiento. Esto puede tomar varios meses, inclusive un año. Una parte del peso que se gana durante el embarazo, es una reserva de energía que sirve para responder a la demanda de calorías adicional ligada a la lactancia. Esta reserva se consume progresivamente mientras la madre amamanta a su hijo.

Es conveniente esperar a que el niño tenga por lo menos dos meses antes de empezar cualquier esfuerzo para perder peso. Este es más o menos el período necesario que el organismo de la mujer necesita para recuperarse del parto y establecer una buena producción de leche. Muchas veces, las mujeres pierden peso sin ningún esfuerzo, en particular en el transcurso del período de lactancia.

Una mujer que amamanta debe perder peso lentamente, pues necesita buena energía y nutrientes para estar en buena salud, activa y capaz de ocuparse de su o sus hijos. El ideal es no perder más de dos kilos por mes.

En conclusión…

La dieta óptima para la mujer que amamanta es la que es simplemente variada, equilibrada y natural. Cada mujer puede escoger la dieta que más le agrade, de acuerdo con su cultura, su modo de vida, sus preferencias personales y la información a la que tiene acceso.

Este artículo de Sheri Lyn Parpia Khan, Líder de Liga de La Leche en Italia y consultora de lactancia, fue publicado en New Beginnings en abril de 2004 y en Allaiter Aujourd’hui de septiembre de 2005. De esta última publicación lo tradujo Juana Sarmiento para Nuevo Comienzo.


¿Va a tener MELLIZOS?


Cuando una mujer descubre que está embarazada de más de un bebé es común que al principio pueda reaccionar con sentimientos negativos o ambivalentes. Es importante saber que es esto es normal y así hay que aceptarlo.

También es frecuente que el embarazo múltiple signifique mayores cuidados por parte de la madre e incluso períodos prolongados de reposo. Si es así, la futura mamá se puede sentir deprimida y preocupada. Entonces es bueno que se anime a pedir ayuda a sus seres queridos, conversar con ellos sobre lo que necesita ahora y por qué no, lo que piensa necesitará luego que nazcan los bebés. La familia y amigos pueden ayudar con las tareas domésticas, cocinar, lavar, etc, todo aquello que alivie el peso de la casa y de las tareas.

Probablemente se preguntará si podrá darle el pecho a sus hijos ahora que sabe que serán dos. Si bien requerirá de un mayor esfuerzo sí es posible hacerlo. La naturaleza ha previsto que, además de otros motivos, la madre tenga dos mamas que le permiten dar de mamar a dos bebés a la vez. Así también, la producción de leche se regulará según la exigencia de los bebés. Y el principio general se sigue aplicando: a mayor estimulación, mayor producción. Si bien el cansancio influye en la mujer, existen otras ventajas de la lactancia materna que compensan este factor. Sumado a las ventajas que la lactancia materna tiene para todo bebé, en este caso se suman algunos beneficios:

· La lactancia hace contraer el útero de la madre. Esto es especialmente importante tras un parto de más de un bebé porque el útero se ha estirado todavía más de lo normal a fin de alojar a los dos bebés.

· Al dar el pecho, es seguro que la mamá pasará mucho tiempo abrazando a sus bebés cada día. Este contacto fomenta los sentimientos de apego. Muchas madres con varios bebés encuentran que se sienten naturalmente más atraídas a uno de ellos, especialmente cuando están separados después del parto. A través de la lactancia la madre dará a cada bebé el contacto piel a piel y los abrazos que cada uno de ellos necesita y ella recibirá la respuesta que cada uno de ellos le de, desarrollando así una relación cariñosa.

· La lactancia ahorra de ocho a diez horas a la semana. Esta cifra se calcula con base al supuesto de que en algunas ocasiones los bebés mamen al mismo tiempo y en otras mamen por separado. El tiempo ahorrado representa lo que la madre ahorra al no dedicarse a comprar el complemento y preparar las mamaderas.

· Las hormonas que se liberan al dar el pecho relajan a la madre. Esto es especialmente importante cuando se tiene que calmar a dos bebés llorando al mismo tiempo.

· La leche materna es el alimento perfecto y proporciona defensas a los bebés para combatir las enfermedades. Los estudios han demostrado que los bebés amamantados se enferman menos en su primer año de vida. Este es otro factor que permite el ahorro de tiempo a la madre de varios bebés.

· La leche materna está siempre a la mano. No hay necesidad de esperar para calentar la leche mientras los bebés lloran, no hay que andar cargada de leches y mamaderas, no hay que pensar si se nos terminó el complemento, si estará bien preparado, etc.

· Importantes ahorros económicos. Sabemos el alto precio de las leches de complemento que en el caso de mellizos se multiplica por dos. Así también se ahorra en la compra de mamaderas, energía para prepararlas y calentarlas, y se ahorra en todos los gastos relacionados a la alimentación artificial.

PREPARATIVOS DURANTE EL EMBARAZO

La mujer que espera un parto de más de un bebé tiene mayores necesidades nutricionales que la que espera un solo bebé. Necesita ingerir alimentos en calidad y cantidad que cumplan los requerimientos diarios. Si ha tenido una buena alimentación la lactancia le será más fácil desde un principio.

Es importante que converse con su médico/a sobre el parto, y es frecuente que la posibilidad de una cesárea sea mayor. Es bueno saber a qué atenerse, conocer cómo sucederá todo para estar bien preparada. Converse con su médico/a y haga todas las preguntas que considere necesarias, tanto sobre el parto como lo que pasará luego que nazcan los bebés.

Toda madre necesita ayuda luego del parto, pero en el caso de una madre con varios bebés es fundamental que programe tener ayuda en las tareas domésticas al menos durante los primeros meses. Es importante tener en cuenta que la ayuda es para estas tareas, no para cuidar a los bebés. Es mejor que el tiempo libre para la mamá sea para poder dedicarle más tiempo a los bebés. Y para estar más libre para sus hijos se necesita la mayor cantidad de ayuda posible.

A veces los dos o alguno de los bebés necesitan mayores cuidados, lo que hará que tengan que estar separados de la mamá. Entonces es importante que se

familiarice con la posibilidad de tener que extraerse leche para que se la den a su o su o sus hijos.

Es normal que los primeros días después del parto la cantidad de calostro o leche sea pequeña. La leche puede “”bajar” al tercer o cuarto día y recién allí notará un aumento de la producción.

DESPUÉS DEL PARTO

Para establecer un volumen de leche adecuado es necesario saber que cuanto más a menudo se de el pecho, más leche se tendrá. Dar el pecho desde el inicio y con frecuencia es especialmente importante cuando hay varios bebés. Si la mamá tiene que estar separada de sus bebés, la extracción de leche puede ayudar a aumentar su producción y dar una alimentación nutritiva a los bebés. Si los bebés

están con la mamá es importante que mientras están internados el alojamiento conjunto permitirá dar el pecho con mayor comodidad y de acuerdo a las necesidades de los niños/as.

Es mejor evitar la mamadera ya que a veces, al ser diferente la forma en que ésta se toma y como se toma el pecho, luego se dificulta cuando los bebés se prendan al pecho. El evitar las mamaderas y los chupetes al menos durante las primeras semanas ayudará a establecer un buen volumen de leche y estimular a los bebés a succionar con mayor eficacia.

La mayoría de las madres con más de un bebé encuentran que a veces es más fácil darles el pecho juntos, aunque en otros momentos les parece más fácil hacerlo por separado. Si uno de los bebés tiene problemas para prenderse al pecho o para succionar, quizás sea mejor que la mamá le preste toda su atención mientras mama. La lactancia simultánea normalmente se vuelve más fácil a medida que los bebés crecen y tienen más práctica en prenderse al pecho. Se recomienda ir cambiándolos de pecho para que ambos pechos estén igualmente estimulados (los bebés no siempre tienen la misma fuerza de succión) así como los bebés experimentan distintas posiciones lo que es bueno para su desarrollo.

La lactancia simultánea puede dar lugar a un aumento en el nivel de prolactina en la madre y estimular a una mayor producción de leche. Sin embargo los bebés no siempre están interesados en tomar al mismo tiempo además que a veces las madres prefieren dar el pecho por separado para prestar más atención a cada bebé. La mamá tendrá que probar y decidir cuál sistema le funciona mejor, tanto para ella como para los bebés.

Hay varias posiciones para dar de mamar simultáneamente a los bebés. Mientras son pequeños, es bueno utilizar almohadas o almohadones para apoyar a los bebés así están más cerca del pecho y la mamá no tiene que hacer tanto esfuerzo

para sostenerlos en sus brazos. Así también es importante que la madre esté cómoda, sentada o acostada.

Algunas posiciones sugeridas son:

Posición atravesada. La madre se sienta erguida sosteniendo a los dos bebés en la posición tradicional cargando uno en cada brazo. Las cabecitas descansan en los antebrazos de la madre que puede poner un almohadón debajo de los codos para estar más cómoda.


Posición paralela. Se sostiene a un bebé en la posición tradicional y el otro se sostiene en la misma dirección con las piernitas al costado del cuerpo de la mamá con la mano de ella sosteniendo su cabeza.


Debajo de los brazos. Es especialmente cómodo para la madre que ha tenido cesárea ya que los bebés no se apoyan en su abdomen. Se recomienda poner una almohada a cada lado de la madre que apoyará en cada una a un bebé y sostendrá la cabecita de cada uno con su mano.


La posición adecuada de prenderse al pecho es importante para evitar las grietas del pezón. Hay que observar bien que los bebés tomen el pecho con la boca bien abierta e incorporen el pezón y la mayor parte de la aréola. Sus cabezas deben estar bien enfrentadas al pecho. Sus bocas deben estar como “bocas de pescado”, o sea con los labios hacia afuera. Si no se prendieran bien, se los puede retirar del pecho introduciendo el dedo meñique en la comisura de sus labios. Es difícil observar a los dos bebés cuando maman al mismo tiempo, pero es un esfuerzo importante mientras ellos aprenden a succionar correctamente y de

esta manera se evita que lastimen a la mamá y nos aseguramos que tomen la cantidad de leche que necesitan.


Si los pechos duelen no es por la frecuencia o duración de las mamadas sino por una mala colocación, y eso se puede corregir.

Cada mamá con más de un bebé tiene que resolver por si misma los detalles prácticos según las necesidades de cada bebé y sus propias preferencias.

Hay que tener en cuenta que existen períodos de crecimiento acelerado en que la necesidad del consumo de leche aumenta durante varios días. Esto es frecuente que suceda alrededor de las tres semanas, seis semanas y tres meses. Durante estos períodos los bebés maman con más frecuencia para aumentar la producción de leche de la mamá y así cubrir sus necesidades. Hay que estar preparada para esto y no pensar que su leche ya no alcanza para sus hijos. Luego de unos días volverán a mamar con frecuencia que lo hacían anteriormente.

Ante cualquier duda puede consultar a la Liga de la Leche Internacional Grupo Uruguay, asociación civil sin fines de lucro dedicada al apoyo, promoción y protección de la lactancia materna. Recibe consultas telefónicas por el 099606174 y realiza grupos de apoyo madre a madre para la lactancia materna.

Información obtenida de “Lactancia Materna. Libro de respuestas”. La Liga de la Leche Internacional, 2002.-

lunes, 14 de junio de 2010

Gripe A y Lactancia Materna

Existen muchas maneras en que la lactancia y la leche materna protegen la salud de los bebés.

Los bebés que no son amamantados contraen infecciones como la gripe más habitualmente ycon más gravedad que los bebés que se alimentan con leche materna.

Durante la lactancia, las mamás les transmiten anticuerpos a sus bebés a través de la leche materna.

Los anticuerpos son un tipo de proteína generados por el sistema inmunológico que ayudan a combatir infecciones.

Ninguna otra leche ni ningún otro alimento contienen anticuerpos.

Si una mamá que está amamantando contrae la Gripe A, puede seguir amamantando, mientras lo haga con barbijo y se lave bien las manos antes de tocar al bebé.

Los medicamentos antivirales son compatibles con la lactancia materna.

Si el bebé está enfermo, lo mejor es seguir amamantándolo, ofreciéndole el pecho más seguido durante la enfermedad.

Los bebés enfermos necesitan más líquidos que cuando están sanos. La leche materna es mejor que cualquier otro líquido, aún mejor que el agua, porque también ayuda a proteger reforzar su sistema inmune. Si el bebé está tan enfermo que no puede tomar el pecho, se le puede dar la leche materna con una taza, una jeringa o un gotero.

Se recomienda alimentar a los bebés menores de 6 meses con leche materna en forma exclusiva, continuando hasta los dos años o más, mientras se agregan otros alimentos.

Otros cuidados:

Lavarse las manos a menudo con jabón y no toser ni estornudar en la cara del bebé mientras se lo está amamantando o en cualquier otro momento.

Vacuna contra la Gripe A: El Ministerio de Salud Pública junto con la Sociedad Uruguaya de Pediatría recomiendan la Vacuna Monovalente por ser la cepa estacional, por ser gratuita y por estar disponible en todo el país.

Ese organismo recomienda la vacuna para todos los niños entre los 6 meses y 4 años inclusive, más aquellos entre 5 y 18 años que tengan enfermedades crónicas (cardíacas, renales, diabetes, inmunosuprimidos) y los obesos mórbidos.

También para todas las mujeres embarazadas y todas las mamás de bebés menores de 6 meses.


Liga de La Leche Uruguay

información y apoyo en lactancia materna

www.llluruguay.blogspot.com


Fuente:

“Guía - Abordaje Integral de las Infecciones Respiratorias Agudas” 03/2010

“Consenso Ministerio de Salud-Sociedades Científicas - Campaña Nacional de Vacunación Influenza H1N1” 05/2010

Ministerio de Salud Pública, Uruguay